La Virgen de las Aguas se le atribuye a Cristobal
Ramos Tello (1772), siendo sus manos talladas en madera por Antonio Infantes
Reina en 1922 quien también la adaptó para ponerla en posición erguida con el
fin de que saliera procesionalmente bajo palio. La cabeza es de terracota.
Originariamente estaba tallada de rodillas con las manos entrelazadas pues iba a
los pies del Cristo. En 1962 Sebastián Santos Rojas le hizo nuevo candelero y
Berlanga acometió una sencilla restauración en el 2000.

